Aaliya’s Books, una librería de Beirut muy querida, ha perdido la batalla por ahora.

Muchos recordaremos el vídeo viral que salió hace poco más de un año donde se veía, con total y escalofriante claridad, la explosión del puerto de Beirut, en Líbano. Durante ese día, muchos negocios y locales quedaron destruidos, afectados por la explosión. Uno de ellos, fue una librería independiente muy querida por toda la ciudad.

Ahora, un año después, queremos hablar de la historia de esa librería y, más importante aún, de si ha podido mantenerse en pie, o la explosión (u otro motivo completamente diferente) la han derrotado. 

Fleming-Farrell es una ex-periodista que una vez trabajó como librera en Dublín. En 2009, se marchó de Dublín a Beirut, Líbano, y en 2016 fundó Aaliya’s Books con William Dobson, escritor y profesor de inglés.

La librería de Fleming-Farrell se ubicó por primera vez en la parte trasera del café de un amigo, que finalmente les vendió el negocio en su totalidad en 2017. Cuando se inauguró Aaliya’s Books, ella y Dobson trabajaron arduamente durante tres años hasta conseguir que la librería fuera un gran éxito en 2019.

Además de ser una librería y cafetería, el local se convirtió en un lugar donde se celebraban muchos eventos, como lecturas de libros y poesía, noches de jazz, eventos de narración de cuentos, proyecciones de películas, degustaciones de vinos y bailes de swing. También se convirtió en un espacio donde los trabajadores, expatriados y lugareños se reunían y disfrutaban bebiendo Martinis de forma más informal.

“Estábamos decididos a crear un espacio al que quisiéramos ir, donde la gente se sintiera cómoda y relajada”, dice Fleming-Farrell. “También éramos muy amigables con el colectivo LGBTQ +. Esa forma abierta de pensar se extendió y la gente lo encontró muy positivo».

«Quería un lugar donde la gente se sintiera cómoda»

Desde el principio, la librería Aaliya ofrecía agua potable y café gratuitos.

«Las personas que vendrían eran jóvenes o autónomos, no eran necesariamente adinerados», dice Fleming-Farrell. “Preferíamos a clientes que regresaran día tras día comprando solo un café que un cliente que venía solo un día y gastaba $200”.

Asser Khattab, un periodista sirio que ahora vive en París, huyó a Beirut en 2017. Comenzó a frecuentar la librería Aaliya, donde conoció a un contacto que finalmente le dio un trabajo en el Financial Times.

«Me di cuenta de que era el tipo de lugar que siempre había imaginado pero que nunca había encontrado», dice Khattab. “Había libros hermosos en inglés que quería leer o que ya había leído. Reflejaba a sus dueños, que eran ratones de biblioteca. Los clientes solían ser personas del ámbito literario, periodistas, personas a las que les encantaba leer, personas que trabajaban por los derechos humanos.”

“Comencé a hablar con los empleados, propietarios y clientes y, de repente, un año después, me encontré como parte de una familia. Hice la mayoría de mis amigos cercanos en la librería Aaliya».

El inicio del fin: Los problemas se amontonaron uno tras otro

En octubre de 2019, estallaron protestas masivas contra la élite política corrupta del Líbano, «y desde entonces ha sido una constante lucha contra la crisis», dice Fleming-Farrell. Ninguna cantidad de astucia comercial, excepto poseer una librería en Venezuela, podría haberla preparado para el colapso de la moneda, que hizo que la libra libanesa pasara de 1.500 por dólar a un precio de venta de 20.000 por dólar en la actualidad.

Pero eso solo fue el inicio del fin, pues la librería Aaliya estaba a menos de 1.6 kilómetros del puerto de Beirut, donde tuvo lugar la aterradora explosión el 4 de agosto de 2020, solo unos meses después de que empezara la pandemia del COVID-19.

Fleming-Farrell quedó inconsciente ante el impacto de la explosión y la librería sufrió graves daños. Un amigo creó una página para recaudar fondos que alcanzó su objetivo de £25,000 (29.170 euros) para que el personal pudiera recibir apoyo y la librería, el bar y la cafetería pudieran reconstruirse.

Aunque la librería y el café estaban asegurados, aún no se ha declarado oficialmente la causa de la explosión, por lo que las compañías de seguros no han cubierto lo que los informes de noticias indican que son la mayoría de los reclamos de las empresas locales. 

«Un año después, en el 3 de agosto de 2021, los críticos dicen que el liderazgo político ha logrado obstaculizar la investigación judicial sobre la explosión».

La explosión fue dura, pero la organización política lo fue más

Por increíble que parezca, la librería Aaliya siguió adelante después de la explosión.

Cuando la librería abrió por primera vez, tenía alrededor de 1.000 novedades, vendía clásicos literarios de calidad y libros de segunda mano. Las obras de Dostoievski eran increíblemente populares, dice Fleming-Farrell. Los libros de autores libaneses traducidos al inglés también se vendían bien, pero la crisis económica del 2021 estaba afectando tanto al poder adquisitivo de las personas como a la librería, que además de perder una gran cantidad de libros nuevos durante la explosión, tuvo que importar todos sus otros libros, que eran muy caros tanto en dólares como en euros.

Fleming-Farrell dice que al final, se vieron obligados a ser muy cautelosos a la hora de decidir qué libros encargar, y los libros de segunda mano se convirtieron en su principal negocio. Pero los costos operativos aumentaron a más del doble mensualmente y no tuvo más opción de cerrar su librería.

«Mentalmente aún no he aceptado que no volveremos a abrir jamás», dice Fleming-Farrell. El alquiler se ha pagado hasta diciembre, «No nos están echando, pero tampoco nos podemos quedar. Nos tomaremos unas semanas, lloraremos, leeremos una buena novela y luego nos sentaremos a considerar cómo podríamos seguir adelante. No será fácil ni bonito.”

“Estoy muy agradecida de haber terminado siendo parte de Beirut. Espero que no sea una despedida permanente».

La librería ha jugado un papel integral en la vida de los habitantes de Beirut durante los últimos años, ofreciendo agua y acceso a baños para las personas que participaban en las protestas y, en las últimas semanas, a medida que la electricidad se iba reduciendo, dando a las personas un lugar para cargar sus móviles.

«Su generosidad fue más allá de cualquier cosa que haya experimentado», dice Asser Khattab, y agrega que espera que el mundo se convierta en un lugar donde, si una explosión no ha acabado con una librería, las consecuencias del gobierno y la política tampoco lo hagan.

“Mañana 31 de agosto será nuestro último día por un tiempo. Aguantamos tanto como pudimos. Pasad a por un adiós, un café, una bebida, y un abrazo. Xx” fue el último mensaje de Fleming-Farrell.

Para finalizar, una curiosidad que enternecerá a cualquier librero

La librería Aaliya coge su nombre de la protagonista del libro ‘Una mujer innecesaria’ por Rabih Alameddine, que habla de la encantadora historia de una mujer «innecesaria» obsesiva, amante de los libros, de setenta y dos años con un pasado moldeado por la Guerra Civil Libanesa.

En el libro, Aaliya Sohbi vive sola en su apartamento de Beirut, rodeada de pilas de libros. Sin Dios, sin padre, sin hijos y divorciada, Aaliya es el «apéndice innecesario» de su familia. Cada año, traduce un nuevo libro favorito al árabe y luego lo guarda. Los treinta y siete libros que ha traducido a lo largo de su vida nunca han sido leídos por nadie. Después de escuchar a sus vecinas, «las tres brujas», hablando de su cabello demasiado blanco, Aaliya se tiñe el cabello de azul.

En este impresionante retrato de la crisis de la vejez de una mujer solitaria, los lectores siguen la mente divagante de Aaliya mientras rebota en visiones del Beirut pasado y presente. Las coloridas reflexiones sobre la literatura, la filosofía y el arte se ven invadidas por los recuerdos de la Guerra Civil Libanesa y el volátil pasado de Aaliya. Mientras trata de superar su cuerpo envejecido y los afloramientos emocionales espontáneos, Aaliya se enfrenta a un desastre impensable que amenaza con destrozar la poca vida que le queda.

El hecho de que la librería de Fleeming-Farrell haya cogido el nombre de la protagonista de tal libro, no es solo increíblemente apropiado, sino que además refuerza una clara carta de amor a la literatura, la historia de Beirut, y el poder para definir quiénes somos.

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