Sinopsis

    5% Descuento


    Opiniones
    Armand01
    11/02/2020
    Ni dulce, ni amargo ha sido una de esas novelas románticas tranquilas, de estas que muestran un amor relajado sin dramas excesivos, ni sucesos disparatados que se alejen de un argumento natural y realista. Audrey es una chica que lleva años intentando alcanzar su sueño: abrir su propio restaurante. Le ha costado muchos sacrificios encauzar su vida hacia lo que ella realmente desea. Ha tenido que dar de lado a su madre la cual se opone a sus deseos de futuro y ahora se encuentra en el escalafón más bajo de una gran corporación de restauración intentando conseguir un puesto en cocinas. Por este motivo acabará en Vermont intentando comerciar con una serie de granjas para conseguir productos para la empresa en la que trabaja, y una de esas granjas es la de Griffin Shipley, aquel chico con el que tuvo un rollo en la universidad. Griff tuvo que tomar las riendas de la granja familiar tras la muerte de su padre, justo al terminar la universidad. Ahora trabaja duro para hacer de su sidra un producto apreciado por los más gourmet. El que su flechazo del pasado aparezca ofreciéndose a comprar sus manzanas por sólo medio dólar el kilo... No pinta ser el inicio de un reencuentro idílico ¿O tal vez sí? Ninguno de los dos parece haber olvidado aquellas dos noches hace 5 años. Ya había tenido el gusto de leer a Sarina Bowen con Him una novela coescrita junto a Elle Kennedy, y me ha gustado mucho leerla en solitario. Bowen muestra relaciones reales, que a los lectores nos resultarán sin duda cercanas, con sus altibajos pero todo desde un razonamiento humano sin disparates. Griffin y Audrey sufren de un problema por el que muchos pecamos, el no saber decir las cosas en el momento adecuado y el no mostrar sus sentimientos sin reservas. Esto hace que desde el principio haya siempre una fina pared entre ambos, que ellos mismos han levantado sin darse cuenta, que convertirá toda su historia en un slow burn latente.
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